Tortello de Corezzo
Photo ©Mattia Marasco
No sólo castillos, santuarios y bosques, sino también excelencias gastronómicas y vinícolas e importantes platos tradicionales.
Casentino de los sabores: una experiencia para degustar
Casentino
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Si vienes al valle desde el norte, no puedes dejar de detenerte en Stia para disfrutar de un plato de scottiglia o "cacciucco de Casentino", una especialidad a base de carne guisada directamente relacionada con la tradición de Maremma a lo largo de los antiguos caminos de trashumancia. Como alternativa, puede optar por  tortelli de Casentino, una pasta con relleno de patatas también típica de la zona de Mugello, a la cual se puede llegar a través del Valico Croce a Mori.

 

Ya sea en los tortelli o como guarnición, las patatas de Cetica son las protagonistas de la gastronomía de Casentino: caracterizadas por una cáscara de color roja, han recibido el prestigioso reconocimiento del Presidio Slow Food junto a otro gran producto, el jamón Grigio de Casentino.

Un poco más al sureste, justo debajo de Camaldoli, en el Municipio de Poppi, se encuentra el pequeño pueblo Moggiona, conocido por la gente de Casentino y otras personas por su acquacotta, otro plato importado con la trashumancia, pero que aquí adquiere aromas y sabores diferentes en comparación con su primo de Maremma: de hecho, a la conocida sopa hecha con pan, cebollas y queso pecorino, se le suelen añadir salchichas o setas, lo que la convierte en un auténtico plato de montaña.

Las mencionadas setas, se encuentran entre los productos del bosque más queridos por la población de Casentino junto con las castañas: escucharás nombres como baruciole, gallinacci, trombette de muerto hasta llegar a su majestad la seta porcino.

Hemos hablado de tradiciones relacionadas con la trashumancia, de hecho en el valle se practica la cría desde hace generaciones, sobre todo de ovejas: esto ha dado lugar a las queserías, como aquella de Talla, que producen excelentes quesos pecorino y ricotas, utilizados en una gran variedad de platos locales.

Quienes visiten Casentino durante el periodo de Pascua tendrán la suerte de degustar dos especialidades únicas: berlingozzi, rosquillas de anís hervidas y luego cocidas en el horno, y la panina, un pan dulce de pasas cuya receta cambia de un horno a otro y de una casa a otra.

Si con toda esta comida tuviéramos sed, podemos quitárnosla con algún vino local, con cerveza artesanal, con una buena infusión biológica o simplemente con agua... ¡la de Casentino!

Por último, cabe destacar los numerosos agroturismos y pequeñas empresasdel valle, que producen delicias que van desde la cerveza hasta la miel, pasando por las mermeladas y el chocolate, y que ofrecen una serie de experiencias didácticas y sensoriales, desde clases de cocina hasta demostraciones de elaboración de productos, de las degustaciones y paseos por las huertas y los pastos del campo. 

En resumen, Casentino es ciertamente el valle de la naturaleza y del espíritu, pero también es un paraíso para el estómago y el paladar.