Photo ©Enrico Bottino
5 días en Lunigiana Occidental
Descubriendo la Tierra de la Luna
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41 KM
Duración
5 días
Difficoltà
Fácil

Lunigiana es una franja de Toscana con su propio ADN, donde se pueden encontrar juntos los olores y estados de ánimo del mar y los perfumes y colores de los Apeninos. Aquí, en la tierra que lleva el nombre de la luna, lo sagrado y lo profano reviven sugestiones de tiempos pasados. De esta forma, los castillos de Malaspina, las parroquias románicas y los palacios renacentistas son una guía para reordenar el curso de la historia, hasta llegar a Lunigiana viva y vital, donde el protagonista es también el gusto de los excelentes platos del alto valle deMagra, como los testaroli (pasta hecha con crepes y condimentados con pesto) y los focaccettes, conocidos localmente como"panigacci" (pan redondo sin levadura que se come con quesos y fiambres).

La esencia de Lunigiana se encuentra en su componente primordial: la piedra. Las estatuas estela, los capiteles de las iglesias románicas, las paredes almenadas de los castillos, las modestas paredes de los agregados rurales, la enigmática faciòn (rostros de piedra), los objetos de uso y trabajo son sólo algunos de los símbolos del valle de la Luna. Y todos están siempre bajo su control, la arenisca, una piedra pobre comparada con aquella de los cercanos Alpes Apuanos, pero que no ha causado extracciones ni afeamientos ambientales. Aquí la roca ha sido trabajada sólo con herramientas simples y antiguas, guiadas por manos pacientes, capaces de crear figuras gráciles, como las que adornan los hermosos capiteles de las parroquias de los Santos. Cipriano y Cornelio a Codiponte, San Paolo a Vendaso y Santo Stefano di Sorano a Filattiera, donde incluso la piedra "sagrada" coexiste con la piedra "profana" de las estatuas estela. Estos ídolos paganos realizados por los Ligures-Apuanos, hasta un metro y medio de altura, reproducen de manera arcaica figuras humanas que, de acuerdo con las armas que poseen, los amuletos que llevan puestos, la evolución de las líneas somáticas, corresponden a un período histórico entre el Eneolítico y la Edad de Hierro avanzada. Más de 50 de estas figuras antropomorfas se encuentran en el Castillo Piagnaro, en el famoso "Museo de las Estatuas Estela en Lunigiana". Y es desde Pontremoli que comienza nuestro viaje.


PRIMER DÍA
Pontremoli: más allá de Francigena
Castillo de Piagnaro, Pontremoli
Castillo de Piagnaro, Pontremoli - Credit: Enrico Bottino

Desde Porta Parma comienza el recorrido en la historia de Pontremoli, un pueblo aferrado a la ladera dominada por el fuerte de Piagnaro, parte integrante del sistema de murallas y torres construidas para defender la ciudad. El castillo medieval es la sede del Museo de las Estatuas Estela en Lunigiana que presenta unas cincuenta figuras antropomorfas, efigies de piedra que se convierten en embajadores de Lunigiana en el mundo. Las estatuas estela son las primeras expresiones importantes del arte, la técnica y las creencias religiosas de las poblaciones que habitaron el valle desde el Eneolítico hasta la época romana.

Continuando por Via Garibaldi, paso a paso descubrirás las casas medievales, los opulentos edificios barrocos, la quietud de las piedras de los antiguos puentes, los frescos de las iglesias, las antiguas calles empedradas animadas por colores y perfumes que se muestran a los turistas. La iglesia Santa Maria del Popolo, hoy catedral, domina la Plaza de la República, testimonio de un desarrollo económico excepcional entre los siglos XVII y XVIII. Con la expansión del Barroco, la ciudad fue proyectada nuevamente, las iglesias enriquecidas y las casas antiguas demolidas para dar cabida a nuevos palacios señoriales.

Los palacios de Pavesi, Bocconi, Damiani, Petrucci y el Teatro de la Rosa  fueron construidos en esa época de prosperidad con la ayuda de artistas llamados para embellecer edificios religiosos y palacios privados. Seguimos por la calle Cavour y giramos a la izquierda hacia el puente C. Battisti, la torre de Castelnuovo y la iglesia Barroca de Nostra Donna. Continuando por Via Giuseppe Mazzini, la piedra introduce la teología y filosofía a través del"laberinto de la Fe": es un bajorrelieve medieval sobre una losa de piedra arenisca, conservada en la Iglesia San Pietro, que representa la complejidad del camino físico y espiritual hacia la salvación. En esta ruta, donde se puede encontrar un conjunto de culturas diferentes, pasadas y cambiadas como el agua del río Magra que fluye cerca, se llega a la Iglesia Santísima Anunciación, donde se encuentra una sugestiva pila de agua bendita en cuya cuenca se reproduce la imagen redonda de la Virgen de la Anunciación.

En julio se puede asistir a uno de los premios literarios más importantes a nivel nacional, el "Premio Bancarella", que cada año en Pontremoli celebra los gustos de los lectores consagrando libros que han permanecido, y permanecerán, en la imaginación de todos para siempre, a partir de aquel "El viejo y el mar" que premió a Hemingway en el 1952.

SEGUNDO DÍA
Piedras de Lunigiana
Vista de la Catedral y del Castillo de Piagnaro, Pontremoli
Vista de la Catedral y del Castillo de Piagnaro, Pontremoli - Credit: Enrico Bottino

Desde Pontremoli, que debe su nombre a "Ponte Tremolus", un tambaleante puente medieval sobre el río Magra, nos dirigimos en dirección a Aulla, por la SS62 de Cisa: en la localidad Pala comienza nuestra excursión a pie (parada de autobús, indicación Vía Francígena). Girando a la izquierda, hacia Canale, se puede apreciar el hermoso puente de piedra, la iglesia del pueblo y una serie de edificios rurales rodeados de vegetación. Continuando por la calle asfaltada, se llega a Ponticello, un pequeño pueblo de piedra donde se inicia un camino de tierra que se adentra en el bosque después de haber atravesado el torrente Caprio.

En la cercana parroquia Santo Stefano di Sorano (siglo XI), la antigua Vía Francígena ha dejado sus restos de románico toscano y lombardo, ambos fusionados y exaltados en los ábsides monumentales y evocadores, mientras que en el presbiterio hay una estatua-estela amurallada. En lo alto se encuentra Filattiera, una fortificación bizantina con su castillo donde estableció su residencia la línea Spino Fiorito de los Malaspina. Luego, se sube a la izquierda, hacia el pueblo medieval, y dejamos la parte oriental siguiendo el camino CAI 132 para perder altura hacia el torrente Monia, permaneciendo a la derecha por la hidrografía cruzamos el canal de Ghiara y el canal de Piano. Volviendo al asfalto, se llega a Filetto con sus torres de esquina fúlgidas y la plaza del pozo. El encantador pueblo en forma de cuadrilátero, rodeado por un antiguo bosque de castaños seculares, es famoso por sus antiguos mercados y representaciones medievales. 

Saliendo del recinto amurallado, se sigue la calle que conduce rápidamente a Villafranca en Lunigiana, por donde pasaba la Vía Francígena. Cuando la impetuosidad de los torrentes o la distancia de las orillas no permitían construir estructuras de piedra, se permitía atravesar los cauces de agua, pagando un peaje razonable, sólo a balsas de madera. Así ocurrió en Villafranca in Lunigiana: la cadena que permitía el trasbordo de una orilla a la otra del Magra, actualmente  se conserva en el Museo Etnográfico en Lunigiana, adaptado en un antiguo molino de agua. Objetos de la vida cotidiana y de la artesanía, ordenados por temas y ciclos de trabajo, se recogen en los espacios del museo, ofreciendo una síntesis exhaustiva de la cultura popular en Lunigiana y de la civilización campesina. Se puede regresar a Pontremoli - o a Pala - con el servicio de autobús.

TERCER DÍA
Las cataratas de Pràcchiola y los prados de Logarghena
La catarata de Pracchiola
La catarata de Pracchiola - Credit: Enrico Bottino

En Valdantena, al sur del puerto de Cisa y del puerto de Cirone, el Magra es un río joven y limpio; comienza su recorrido 62 km antes de lanzarse en el mar de Liguria, cuando todavía es un arroyo, con el espectacular salto del Piscio di Pràcchiola. Se puede llegar al lugar desde Pontremoli por la SS62 della Cisa, en dirección a Mignegno.

Después de pasar el pueblo, continuar por la carretera provincial de Cirone (SP42) y subir por Valdantena hasta Pràcchiola (Km 15,4); unos cientos de metros antes se puede ver desde el puente de la carretera un profundo abismo excavado por el Magra en los estratos de Arenaria di Pràcchiola. El sendero atraviesa el pueblo y bordea la margen izquierda del río Magra hasta la cascada (0,45 h).

Después de un breve paseo, seguimos en coche en dirección a Pontremoli hasta el cruce hacia Logarghena: girar a la izquierda y pasar por Versola, Toplecca di Sotto, Toplecca di Sopra y La Piagna, donde termina la carretera asfaltada y empieza el camino de tierra. Después de unos 4 km por un camino de tierra, en el cruce del refugio "Enrico Mattei" (1140 m), después de haber aparcado el coche, hay que girar a la izquierda. Los Prados de Logarghena son una visita obligada para quienes se dirigen hacia el refugio y disfrutan de un hermoso panorama montañoso, entre amplios pastos enmarcados por los picos de los Apeninos toscanos-emilianos y adornados en mayo con hermosas flores de narcisos y orquídeas. Después de un corto paseo, se regresa a Pontremoli por la carretera provincial nro. 35, cerrando así el recorrido circular.

CUARTO DÍA
Estrechos de Giaredo (cañones fluviales) y el pueblo Formentara
Entrada a los Estrechos de Giaredo
Entrada a los Estrechos de Giaredo - Credit: Enrico Bottino

En Lunigiana la naturaleza es muy sorprendente: en el valle de Gordana , de repente, subiendo por el pedregal del torrente homónimo, se levanta un estrecho y alto cañón fluvial donde el agua, inexorablemente erosiva, ha configurado a lo largo de los siglos un prodigio geológico. Desde Pontremoli se accede al Estrecho de Giaredo, Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), por la carretera provincial 37 hasta Zeri: después de haber pasado el viaducto de la A15, a pocos kilómetros a la izquierda se encuentra la carretera hacia Vallelunga, Cavezzzana y Gordana (3,5 km).

Antes de llegar a Casa Serati, a la derecha, un camino de tierra termina en las praderas de Giaredo y el torrente Gordana (1 km). Una vez aparcado el coche, se puede llegar a pie al Estrecho en 5 - 10 minutos; se puede subir al espectacular cañón por casi 2 kilómetros, caminando y nadando entre saltos de agua, cascadas y sugestivos lagos. No es recomendable aventurarse a lo largo del cañón en primavera, otoño e invierno.

Al final de la excursión, continuar en dirección a Pontremoli, tomando la SP37 hacia el valle de Zeri, donde todavía se puede admirar la elaboración artesanal y el añejamiento de sabrosos y perfumados quesos, obtenidos de la cría en estado salvaje de la "zerasca", una raza de ovejas también apreciada por la rusticidad y bondad de sus carnes jóvenes.

Llegamos en Patigno, continuamos hacia el Paso de los Dos Santos: a 2 kilómetros de Zum Zeri, en correspondencia a una curva, justo antes del cruce para el Villaggio Aracci, vemos una calle a la dereccha que seguimos por unos cien metros hasta que, una vez aparcado nuestro coche, bajamos por un camino de tierra que llega hasta el pueblo abandonado de Formentara, formado por una veintena de edificios cuya construcción estuvo fuertemente influenciada por las necesidades agrícolas y por la presencia de animales. Las casas se dividen en dos partes: la planta baja, destinada a refugio de animales, y el primer piso, accesible aguas arriba, destinado a vivienda. Después de la breve caminata regresamos a Pontremoli.

QUINTO DÍA
A los pies de los Apeninos Toscanos-Emilianos
Maestá en el templete votivo de Camporaghena
Maestá en el templete votivo de Camporaghena - Credit: Enrico Bottino

Desde Pontremoli nos desplazamos por la SS62, en dirección a Aulla, hasta el cruce con la SP29, donde se delinea el pueblo Bagnone, construido sobre una serie de sugestivas cascadas naturales y dominado por el Castillo de los Malaspina. El Castillo de Malgrate, del siglo XIV, dominado por una espléndida torre cilíndrica coronada por cartelas y el pequeño pueblo que parece integrarlo, seguramente no pasará desapercibido por los turistas.

Subiendo por la carretera, Bagnone aparece con su fuerte y el porticado del centro, separados por las aguas del torrente homónimo: en las antiguas calles se pueden descubrir los faciòn con sus caras grotescas, situados en los portales de las casas para protegerse de los malos espíritus. A partir de aquí inicia una larga subida y bajada (SP21) que a través de las aldeas de Gabbiana, Lusana y Villa di Panicale, llega hasta Licciana Nardi, donde se encuentra un castillo, antiguas murallas y la iglesia de los Santos Giacomo y Cristoforo.

Desde Licciana Nardi se llega a Comano, al pie de los Apeninos tosco-emilianos. Desde el castillo (530 m) se inicia la excursión (desnivel de 880 m, tiempo de viaje 6 horas) hacia Camporàghena: se sube en la penumbra de un castañar hasta un cruce de caminos donde, descuidando el desvío a la izquierda que conduce a Sommocomano, se continúa por un antiguo camino empedrado. Después de cruzar el torrente Fiascone, continuamos por el empinado camino que sube hasta las praderas de Montefiascone, bordeando las laderas de la Montaña Rozzo a la izquierda. Una vez que llegamos al collado, de gran envergadura, se vuelve a bajar por la derecha hacia el bosque y el canal de Ragadoni. La calle forestal ofrece ahora una vista impresionante del imponente balcón de Groppi di Camporàghena.

A mitad de la subida, hay que mantenerse a la izquierda, hacia el río Luscignano; después de vadear este último, el camino de herradura cruza también el río Paleroso para luego llegar al cementerio de Torsana (936 m). Después de la iglesia San Giacomo, bajamos por el antiguo camino de herradura para "tocar" el castillo de Camporàghena y la iglesia de los Santos Pietro y Paolo, hasta Camporàghena, un pueblo bien conservado, que se desarrolló en la calle que unía Comano con Sassalbo y el paso de Cerreto. Camporàghena presenta curiosas esculturas rurales, del siglo XVII, compuestas de rostros, portales, fuentes de piedra, maestá. Estos últimos son bajorrelieves de mármol que se pueden encontrar en casi todas partes en Lunigiana, a lo largo de antiguos caminos que conducen al bosque, o en el interior de los pueblos, como aquel hermoso que se encuentra en el templete votivo de Camporàghena. El día termina en Aulla, sede de la Abadía San Caprasio, uno de los centros monásticos más importantes en Lunigiana medieval. Se puede visitar la austera y poderosa fortaleza de Brunella, donde se encuentra el Museo de Historia Natural que ilustra los aspectos ambientales más significativos en Lunigiana.