Photo ©Bigstockphoto / Roberto Nencini
5 días entre las Colinas Metalíferas
Un viaje en Toscana descubriendo los senderos de la tierra
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Duración
5 días
Difficoltà
Fácil

Playas rodeadas de pinares siempre verdes, bosques de matorral mediterráneo que se alternan con pastizales, viñedos y olivares. Más arriba, escarpados ásperos y rocosos, con tramos montañosos: son las Colinas Metalíferas, un sector de Toscana que, situado entre las provincias de Livorno, Pisa, Siena y Grosseto, se configura, aunque en su limitada extensión, como un lugar de infinitos matices de paisajes y como un importante patrimonio cultural.

Estas colinas evidencian en modo auténtico la intensa explotación de los sitios metalíferos que, a lo largo de los siglos, se ha realizado aquí. Desde la época de los asentamientos Etruscos hasta el siglo pasado, la actividad económica de estos territorios se ha dedicado siempre a la extracción de metales, como el cobre, el hierro y la plata, recursos que el subsuelo de la zona posee en cantidad proficua. Esta historia minera todavía se puede interpretar a través de las claras evidencias arqueológicas que las civilizaciones etrusco-romanas primero y medievales después, han dejado en diversas épocas. Las minas y los establecimientos siderúrgicos están dispersos cerca de la costa, mientras que pintorescas aldeas medievales adornan las cumbres y laderas de estas colinas.

El paisaje plácido se interrumpe sólo cerca de los sugestivos campos geotérmicos que se extienden entre Larderello y Monterotondo Marittimo, entre la provincia de Pisa y Grosseto. Aquí la vegetación da paso a mofetas, vapores bóricos y fumarolas, exhalaciones de vapor de agua y gas que emergen de las numerosas grietas del suelo.  Los cráteres humeantes y las cavidades de barro hirviendo que caracterizan este territorio árido y salvaje dan al paisaje un aspecto casi infernal, hasta el punto de que algunos historiadores han atribuido a este lugar la inspiración de un pasaje de la primera cantiga de la Divina Comedia. Para llegar al punto de partida de cada excursión será necesario utilizar el coche.


PRIMER DÍA
Paseo en la Roca de las Doncellas
Fuerte Sillana de Pomarance, construido en el siglo XII
Fuerte Sillana de Pomarance, construido en el siglo XII - Credit: Bigstockphoto / Roberto Nencini

Nuestro viaje comienza en el límite suroeste en la provincia de Pisa, en la Reserva de Berignone, entre los Municipios de Volterra y Pomarance. Esta área protegida, que era un depósito de madera combustible para las salinas de Volterra, se configura como una barrera de encinas, arces y robles que se extiende a lo largo de unas 2.000 hectáreas. Debido a esta particular conformación, estos territorios ofrecieron refugio durante mucho tiempo a los primeros grupos de partisanos, que se escondieron aquí ayudados por leñadores, carboneros y campesinos. En el límite sur de la reserva, la tupida vegetación de Berignone es el escenario de las piscinas naturales que el río Cecina crea fluyendo entre las rocas: un sendero nos llevará a través de los bosques a una de estas piscinas, la Roca de las Doncellas, un tramo del río donde se puede bañarse. En el pasado, según algunos, las mujeres jóvenes se concedían largos baños lejos de las miradas indiscretas.

Dejando el coche a la entrada de la reserva, pasamos la barrera de entrada y continuamos hasta llegar al área equipada de la finca de Capannone. En el pasado era una tienda para los pocos habitantes del lugar donde compraban aquí lo necesario para la vida en los bosques. Caminamos por el camino de tierra 4B y cruzamos el torrente Sellate. Girando a la derecha seguimos el camino cuesta arriba, y tomamos el segundo sendero que encontramos a la derecha. Seguimos este tramo pedregoso hasta las ruinas de la finca Casinieri, antiguo punto de referencia de los grupos partisanos que trabajaban en estos lugares, y continuamos hasta el punto panorámico que domina el valle de Cecina y el del torrente Pavone. Volvemos al camino y continuamos descendiendo hasta llegar a la Roca de las Doncellas. En este punto, retomamos el tramo precedentemente recorrido hasta un desvío. Por un camino ligeramente accidentado, continuaremos de aquí a la izquierda por los próximos tres cruces, hasta llegar de nuevo a la zona equipada.

SEGUNDO DÍA
La reserva de Caselli Monterufoli
Reserva Natural de Montefuroli
Reserva Natural de Montefuroli - Credit: Bigstockphoto / Roberto Nencini

Nuestro viaje continúa en un sitio de gran importancia naturalística e histórica, la reserva natural de Caselli Monterufoli, situada entre la costa y las colinas en el sur de la provincia de Pisa. El paisaje en esta área de unas 5.000 hectáreas está dominado casi en su totalidad por un intrincado matorral, mejorado sólo en los tramos de floraciones, garrigas y límpidos cauces de agua. En esta espesa vegetación, donde a menudo es posible ver gamos, corzos y jabalíes, se esconden los restos del pasado minero de Monterufoli. La zona siempre ha sido conocida por la presencia de minas de cobre y lignitoy, de hecho, es posible observar las ruinas de antiguos edificios relacionados con la actividad minera.

El viaje comienza en la Finca Cerbaiola, a unos tres kilómetros de Libbiano. Cruzamos una delimitación para partir por una pequeña calle hacia la izquierda y tomar el camino nº 9 del sendero de la Unión Montañera. Observando las antiguas ruinas de edificios y los característicos muros de piedra entre la vegetación, continuamos por este tramo, a veces en fuerte pendiente, hasta que el camino nos conducirá, evitando un deslizamiento de tierra, en un espacio casi sin vegetación. Volvemos de nuevo al bosque y seguimos el camino hacia la orilla izquierda del torrente Trossa. Costeando el río, subimos por el camino hasta llegar a un cruce donde nos mantendremos a la derecha, siguiendo continuas subidas y bajadas. Continuando a gran altura, proseguimos cuesta arriba por el sendero pedregoso, rodeados por las ruinas del antiguo complejo minero que aparecen entre la vegetación. Dejamos el camino para seguir brevemente un cortafuegos, tomamos un pequeño camino a la izquierda hasta llegar nuevamente al punto de partida.

TERCER DÍA
Senderismo geotérmico: desde Sasso Pisano hasta el Parque Biancane
Parque Biancane (dunas blancas)
Parque Biancane (dunas blancas) - Credit: Enrico Bottino

Penachos de vapor que salen de las grietas de las piedras, olor a azufre y curiosas piscinas sulfurosas: la tercera etapa de este viaje está dedicada a los fenómenos geotérmicos del área oriental de las Colinas Metalíferas. Un sendero equipado y provisto con paneles explicativos nos conducirá desde Sasso Pisano hasta el parque de Biancane de Monterotondo Marittimo. Aquí los paisajes típicos de la naturaleza en Maremma dan espacio a fumarolas, estanques naturales y características biancane (dunas de color blanco), rocas de color blanco brillante alteradas por los fluidos geotérmicos, en una tierra que presenta matices que van del púrpura al rojo intenso al amarillo ocre.

Dejamos el coche justo antes del pueblo, caminamos por la calle principal de Sasso Pisano, pasándolo y caminando por un camino de tierra con señales de itinerario blancas y rojas. Seguimos en constante subida al otro lado de la colina a través de un bosque. Después de pasar una cantera abandonada, mantenemos la derecha en los dos cruces que encontraremos, y proseguimos por una pequeña depresión, llamada Buca del Papa. Seguimos el camino hasta un calvero en el paso que separa los dos pueblos, donde se puede observar una primera fumarola. Caminando ligeramente a la izquierda, tomamos el camino principal que nos llevará a Monterotondo, en el Parque Biancane. Aquí una recorrido circular nos dará la oportunidad de observar la continua ebullición de gases endógenos y disfrutar del panorama de Cornate y de las armoniosas crestas que se suceden hasta el Mar Tirreno. Al final del recorrido, volvemos a recorrer el sendero hasta el paso y vamos hacia el camino principal para Sasso Pisano. Entre fumarolas y dunas blancas más pequeñas, el recorrido, con subidas y bajadas empinadas y cortas, costea un pequeño lago natural hasta llegar a un nuevo cruce de caminos. Giramos a la izquierda y, cuando llegamos a un área rodeada de pequeños manantiales, giramos a la derecha, continuando hacia el norte, para volver a la carretera que atraviesa Sasso Pisano.

CUARTO DÍA
Desde Gerfalco hasta Cornate
Gerfalco
Gerfalco - Credit: Enrico Bottino

Nuestro viaje continúa en el límite entre las provincias de Siena y Grosseto, hasta Cornate di Gerfalco, donde la naturaleza muestra todo su encanto. Con su altura de 1.060 metros, este macizo de piedra caliza domina gran parte de Toscana central, dando la oportunidad de ver la ciudad de Siena y la Montaña Amiata. Por el lado opuesto, el paisaje del Mar Tirreno donde, en días límpidos, será fácil distinguir las islas del Archipiélago y Córcega. Situado en el centro de la Reserva Natural de Cornate Fusini, este relieve montañoso es un verdadero paraíso medioambiental, donde pequeños arbustos, praderas y bosques de rebollos, castaños y encinas desafían las paredes rocosas, cubriéndolas parcialmente.

El punto de partida de nuestro recorrido es Gerfalco, el antiguo pueblo de mineros en las laderas de la montaña. Cerca de la Colonia Montañera Santa María, un cartel de señalización nos llevará por un sendero pedregoso a lo largo de la cresta orientada al sureste. Desde aquí continuamos por una ligera subida de unos tres kilómetros, observando los encinares y la flora típica de Cornate, hasta llegar casi a la cima. Atravesamos bosques de coníferas para llegar a uno de los puntos más altos, donde nos encontraremos con uno de los primeros Cairn, que son túmulos cónicos, ampliamente esparcidos por Cornate. En este punto comenzamos el empinado descenso por la vertiente oeste para llegar, después de poco más de un kilómetro, a la cantera del mármol rojo utilizado en la Catedral de Siena. Continuamos nuestro descenso por el recorrido, que desde aquí se vuelve menos impracticable, ignorando la intersección con el camino nº 11, llamado Viottolo dei Selciani. Llegados a Campo de las Rosas, cerca de la Cantera Romano, una antigua cantera de piedra caliza maciza, iremos por un tramo llano a lo largo del camino de gravilla blanca. Esta nos haràa pasar cerca de la hermosa Capilla Avveduta. Después de pasar el edificio, a unos 300 metros, tomamos una pequeña calle a la izquierda que nos conducirá de nuevo por el camino que hemos recorrido anteriormente desde el pueblo. Una vez que llegamos al cruce, girar a la derecha y continuar por el camino para volver al punto de partida.

QUINTO DÍA
La Reserva de Farma
La campaña cerca de Roccastrada
La campaña cerca de Roccastrada - Credit: Bigstockphoto / Zwawol

Para concluir nuestro viaje nos adentramos en el valle del torrente Farma, un área protegida entre Monticiano y Roccastrada, en el límite entre las provincias de Siena y Grosseto. Las condiciones particulares de humedad y del clima del valle, expuesto en las dos vertientes al sur y al norte, han contribuido a crear un paisaje muy variado: los álamos y sauces que enmarcan el río siguen las esencias típicas del matorral mediterráneo y de bosques de castaños y robles. La densa vegetación sólo se ramifica en las orillas del Farma, donde los bancos de roca formados por la corriente que ocupa el lecho del río, dan lugar a los llamados Canaloni, una encantadora sucesión de cascadas y pozas naturales. Aunque la localidad es actualmente poco antrópica, en la época medieval se encontraban edificios para la elaboración del hierro: restos de molinos y de altos hornos, que aprovechaban la corriente para producir energía, se pueden aún ver a lo largo del torrente

Nuestro recorrido inicia con un camino de tierra frente al cementerio en Scalvaia, señalizado como camino número 6. En el primer cruce, se prosigue a la izquierda hasta llegar a los campos de San Biagio. Desde aquí continuamos, en una sucesión de pequeñas subidas y bajadas, hasta Poderone. Continuando por la calle principal, se cruza el ensanche de Croce a Consoli hasta llegar a un cruce con la indicación "Ferriera". Tomar el camino a la derecha pasando un portón con cadena, y después de una serie de curvas, se llega a un antiguo establecimiento siderúrgico en la orilla del Farma, cerca de un pequeño cordón de arena. Desde aquí, el camino continúa por la izquierda orográfica del río, alejándose de sus orillas, hasta que un desvío a la izquierda que, señalizado con un doble signo blanco y rojo, conduce a Canaloni. Volvemos a tomar el camino original y continuamos por un camino de tierra: después de aproximadamente un kilómetro, tomamos un camino muy escondido a la derecha, señalizado con el diseño de un hombre pequeño. Continuaremos por el camino en subida a través del bosque hasta llegar a un pequeño calvero. Aquí el camino corta en dos un castañar para conducirnos nuevamente por el lado derecho de la Iglesia San Biagio.