Photo ©Shutterstock / Roberto Nencini
6 días en los parques del Val di Cornia
En camino a través de las vías etruscas, entre antiguos bosques, colinas y minas, refrescados por la brisa y las aguas del Tirreno
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48 km
Duración
6 días

Hay un rincón en Toscana, a caballo entre las provincias de Livorno y Grosseto, donde seis áreas protegidas comparten un territorio rico de historia y naturaleza. En este pequeño pedazo de tierra, las dunas arenosas que miran hacia el mar Tirreno se transforman en un entorno sombreado y salvaje, descendiendo hacia el interior en un mar de colinas boscosas. Es el área del Val di Cornia, un territorio formado por dos parques costeros, un parque arqueológico, un parque arqueológico minero, un parque forestal, una reserva natural y tres museos que hablan el idioma de la historia local.

Desde la costa hasta el interior, los parques del Val di Cornia crecen en la naturaleza convirtiéndose en un verdadero parque de atracciones para los amantes del aire libre, que pueden encontrar aquí, en un puñado de kilómetros, entornos naturales únicos y muy diferentes entre sí.

La zona costera de Rimigliano, el primero de los seis parques, comenzando por el norte, es una larga franja de vegetación con vistas al mar, formada por encinas y pinos entre los que cantan en verano miles de cigarras.

El parque de la Sterpaia, siempre asomado al mar Tirreno, es en cambio un precioso ejemplo de bosque húmedo, típico del antiguo paisaje costero de Maremma. Salvado,tras años de lucha, de la fealdad de la construcción ilegal, ocupa una superficie de unas 300 hectáreas entre dunas, bosques y claros.

Escondidas tras el follaje se encuentran las bellezas del Parque Natural de Montioni y del bosque de Poggio Neri. Entre las colinas del interior cubiertas de encinas, castaños y robles, hay numerosas rutas de senderismo que se pueden hacer a pie, a caballo o en bicicleta de montaña. Estas eran las áreas de los carboneros y leñadores, hombres del pasado que trabajaban cotidianamente en el bosque y que sabían extraer sus preciosos frutos.

De la tierra a su corazón escondido: así nace el Parque Arqueológico Minero de San Silvestro, a las puertas del municipio de Campiglia Marittima, una superficie de 450 hectáreas que se puede visitar a través de senderos señalizados, galerías mineras y un verdadero pueblo medieval fundado hace unos mil años por los mineros, hasta el corazón de la tierra en las minas de Temperino de las que se extraían minerales ricos en azufre, cobre, plomo, plata y hierro. Yendo hacia atrás en el tiempo, entre las alturas del promontorio de Piombino, el parque arqueológico de Baratti y Populonia conserva los restos de la ciudad del mismo nombre, que fue primero etrusca y luego romana. Por último, tres museos que conservan las huellas de la cultura local, desde la etrusca del Museo Arqueológico del territorio de Populonia hasta la medieval de los museos del Castillo y de las cerámicas medievales de Piombino y de la Rocca o Fortaleza de Campiglia.

Una semana al aire libre en el Valle di Cornia es sinónimo de una experiencia en estrecho contacto con la naturaleza y el territorio, enriquecida por el encanto de las tierras toscanas y coloreada por toda la variedad de ambientes naturales que este rincón de Toscana puede ofrecer al visitante atento y curioso. Para llegar al punto de partida de cada excursión será necesario utilizar el coche

Información sobre horarios y tarifas: parchivaldicornia.it


PRIMER DÍA
El Parque Costero de Rimigliano, emociones mediterráneas
Parque Costero de Rimigliano
Parque Costero de Rimigliano - Credit: Guido Cozzi

Nuestro viaje comienza en el Parque Costero de Rimigliano, una inmersión total en la naturaleza y la vegetación más típica de la maquia mediterránea. Una larga caminata en el corazón de una zona de dunas protegida, donde se alterna la sombra de las encinas y los pinos marítimos con los arbustos bajos inmersos en arenas de cálidos colores. En el corazón del bosque no es raro encontrar ardillas rojas, jabalíes, conejos salvajes o zorros, mientras que en las ramas de los árboles viven arrendajos y pitos reales. Un paisaje natural contenido en 650 hectáreas, dentro de una fina franja de tierra donde se alternan cuatro ambientes peculiares. Desde la costa, una primera franja de arena clara, detrás de la cual hay un primer cordón dunar donde se alternan pequeños arbustos de enebro y sabina marítima. Justo detrás, una franja húmeda es lo que queda de una antigua laguna costera, mientras que más allá un segundo cordón dunar se entrelaza con los primeros ejemplares de encinas, pinos, alcornoques y robles pubescentes.

Caminar por el parque es muy sencillo: se puede acceder a todas las entradas, numeradas, desde la Carretera Provincial de la Princesa que va desde San Vincenzo a Piombino. Un sendero atraviesa el corazón boscoso del parque de lado a lado, con una longitud total de unos 5 km, donde encontramos dos accesos a la playa que están adaptados, gracias a dos rampas, para las personas con discapacidad motriz. A lo largo del camino también es posible fijarse en los elementos peculiares que distinguen la naturaleza del lugar gracias a los numerosos paneles informativos.

SEGUNDO DÍA
Populonia y el Golfo de Baratti
Plaza de la ciudad vieja de Populonia en el Golfo de Baratti
Plaza de la ciudad vieja de Populonia en el Golfo de Baratti - Credit: Shutterstock / Gigi Peis

A pocos kilómetros, nos sumergimos en la historia a las puertas del Parque Arqueológico de Baratti y Populonia. Dentro de la zona se pueden realizar varias rutas para revivir la historia etrusca gracias a la ayuda de paneles ilustrativos. El parque ocupa una superficie de 80 hectáreas, contenido por las laderas del Promontorio de Piombino y del Golfo de Baratti, y nos lleva al descubrimiento de la antigua Populonia, ciudad, primero etrusca y luego romana, que se hizo famosa por su intensa actividad minera de extracción de hierro. Caminando junto a los restos de los antiguos edificios vinculados a la industria siderúrgica, todavía se pueden apreciar las huellas dejadas por los núcleos de población.

Iniciando en el Centro de Visitantes, admiramos inmediatamente la Necrópolis de San Cerbone, un complejo de tumulos y edículos, tumbas a modo de templo o casa, etruscos, que nos permite admirar la evolución de la arquitectura funeraria. Entre las obras más relevantes, la tumba de los Carros es uno de los túmulos funerarios más grandes construidos por la civilización etrusca. Luego llegamos al centro de arqueología experimental. Aquí inicia un primer itinerario natural de una hora y media en compañía de un guía, siguiendo el fosso delle Grotte o zanja de las Cuevas. En esta ruta podemos observar la rica vegetación del parque, caracterizada por el alto nivel de humedad ambiental de la zona.

Un segundo itinerario de recorrido circular -más largo, de unas dos horas- nos lleva a la llamada via delle Cave. Este sendero explora la parte alta del parque y nos permite admirar uno de los lugares más bellos de la zona: la necrópolis de las Cuevas. Atravesando un espeso bosque de alcornoques y encinas, nos encontramos con las antiguas canteras y las tumbas, sacadas a la luz tras excavaciones en la roca caliza. La protagonista del camino es la necrópolis, que hoy se presenta como una imponente pared de roca, en cuya fachada se pueden ver numerosas tumbas de cámara excavadas entre los siglos IV y III a.C.
Una red de itinerarios que discurre por calzadas romanas, atraviesa bosques y maquia mediterránea y que se abre en inesperadas vistas de la isla de Elba, conecta la necrópolis con la ciudad de las casas y los templos, la acrópolis de Populonia. En esta zona, es posible admirar la reconstrucción de la base de uno de los templos, la nueva apertura al público de pisos de mosaico restaurados, así como la creación de una nueva ruta que recorre las antiguas murallas de la ciudad.

TERCER DÍA
En el Parque de la Sterpaia, a través de bosques, dunas y pantanos de la Alta Maremma
Parque de la Sterpaia
Parque de la Sterpaia - Credit: Parco Val di Cornia

La tercera etapa está dedicada principalmente a los amantes de la ornitología y de la observación de aves y se desarrolla dentro del Parque de la Sterpaia, la segunda zona costera del Val di Cornia. Con salida desde el aparcamiento del bosque de la Sterpaia, podemos conocer este rincón de Maremma con la ayuda de un guía, a lo largo de una ruta de 800 metros que conserva los últimos vestigios de un antiguo bosque tras las dunas. Saliendo del bosque nos dirigimos hacia la duna costera donde se pueden admirar azucenas de mar, cardos marinos, soldanellas. Recorridos unos 3 kilómetros a lo largo de la playa y el pinar, se pasa por la antigua zanja o fosso de Acquaviva y se entra en el Padule dei Perelli Bassi, la zona contigua de la Reserva Natural del Oasis WWF de Padule Orti-Bottagone. Aquí podemos observar variadas especies de aves acuáticas, como la garza real, el flamenco, el aguilucho lagunero (símbolo del Oasis), la cerceta común y la cigűeñuela. Tras un kilómetro y medio se llega al límite de la Reserva, donde, siguiendo un breve itinerario que recorre el borde del cañaveral de Bottagone, encontramos el Centro de Visitantes de la Reserva. Aquí comienza la visita del Sendero Natural que conduce a los observadores de aves a lugares donde se pueden ver águilas pescadoras, zarapitos, garzas, avefrías, tarros blancos y muchas otras especies.

CUARTO DÍA
El Parque de Montioni, una inmersión en el bosque
Parque de Montioni
Parque de Montioni - Credit: Parco Val di Cornia

A un puñado de kilómetros del Parque de la Sterpaia se abre un área protegida de 7.000 hectáreas entre el Val di Cornia y el Valle del Pecora, que, iniciando en la costa, se interna hacia las colinas de Massa Marittima y Suvereto. Una densa red arbórea habitada a lo largo de los siglos por carboneros, que vivían en el bosque -constituido principalmente por encinas- alternando esta antigua actividad con la actividad extractiva. En Montioni inicia un doble itinerario que nos permite descubrir el área protegida: desde el aparcamiento, cruzamos un foso y tomamos la carretera hasta la finca del Marcitotio. Cerca de los antiguos baños de Elisa, dejas la carretera y entras en el bosque por un camino. Pasas un claro con un viejo edificio en el centro y te encuentras con un bosque de cipreses. Aquí, con un pequeño desvío a la derecha, se llega a las ruinas del castillo de Montioni y a la colina Sentinella, un balcón panorámico con vistas al mar. Volviendo a la encrucijada, continúa por el bosque hacia Poggio Tre Cancelli. Después de pasar por una zona donde hay cabañas para la observación de aves, se llega a un cruce donde tienes que tomar el camino de la izquierda. Subiendo, llegarás al Poggio Tre Cancelli siguiendo un sendero que discurre por el follaje alto del bosque. Aquí se desarrolla la reserva natural integral homónima: un área de unas 100 hectáreas que no puede ser visitada, sujeta a protección integral para permitir un seguimiento del desarrollo de la vegetación sin ser condicionada por la acción humana. Desde aquí, una pista cortafuegos panorámica nos lleva de regreso a Montioni, pasando por la cresta entre el valle del Botro Secco y el valle del Confine, con vistas al valle del Pecora. Llegamos a la carretera local de Poggio Sentinella y tomamos otro camino que por Poggio Speranzona nos llevará de vuelta a la plaza de Montioni.

QUINTO DÍA
Il Parco Archeominerario di San Silvestro
Parque de San Silvestro
Parque de San Silvestro - Credit: Parco Val di Cornia

Un ambiente único, un laboratorio geológico oculto por el follaje de la maquia mediterránea, donde el hombre aprendió a desafiar a las riquezas de la roca a golpes de pico, una enciclopedia de la historia y la cultura minera. La visita al Parque Arqueológico y Minero del Val di Cornia se desarrolla sobre y bajo tierra, a través de un recorrido que inicia con la narración de las antiguas técnicas mineras -los primeros testimonios de la actividad minera en estas colinas se remontan a la época etrusca- para luego ilustrar los ambientes, minas y estrechos túneles excavados en el corazón de la tierra, que se utilizaban durante la actividad minera extractiva. Desde el edificio adyacente al centro de visitantes, donde se encuentra el museo Arqueológico y Minero que describe las características geológicas de la región de Campigliese y expone los hallazgos de la rocca San Silvestro, se entra en la Mina del Temperino, y luego se continúa la visita a los museos de máquinas mineras y del minero. Desde aquí comienza el túnel Lanzi-Temperino, que se puede recorrer a bordo de un tren minero. Pasando por la ruta que recorrían los carros cargados de minerales, llegamos al valle de Lanzi, para luego continuar a pie hacia la rocca de San Silvestro. Antiguo núcleo de población que surgió sobre una colina entre los siglos X y XI para albergar a los mineros y fundidores de metal, fue abandonado en el siglo XIV. La visita guiada lleva al visitante por las casas, la iglesia, el cementerio y la vieja zona industrial, donde todavía se pueden descubrir las antiguas técnicas metalúrgicas medievales.

SESTO DÍA
El Parque Forestal de Poggio Neri
Val di Cornia
Val di Cornia - Credit: Shutterstock / Steve Sidepiece

Para la última etapa de nuestra semana por las colinas del Val di Cornia nos vamos a Sassetta, un hermoso pueblo encaramado en una colina y que se presume nació alrededor del año mil. Tras recorrer las estrechas calles del casco antiguo y admirar los vestigios del antiguo castillo medieval, nos adentramos en el bosque de Poggio Neri, una densa red de encinas y castaños, ideal para paseos a la sombra en verano. Desde Sassetta seguimos las indicaciones para el camino número 100. Pasamos por La Fattoria, granja, y subimos hasta la llanura de los Bruzzi. Después de pasar Poggio Santa Lucia, girar a la izquierda hacia Poggio Lindi y Poggio Valcanina hasta encontrar el camino a San Vincenzo y San Carlo. Llegados a Casa Silvestrina, continuar descendiendo por la ruta 101 que discurre por los valles de Canina y Casonzoli. Continuar al pie del monte Ceci hasta el cruce con la ruta 102. Este recorrido está equipado con rampas para personas con discapacidad motriz. Desarrollándose alrededor del monte Bufalaio, el camino 102 es un sendero botánico con carteles que ilustran la flora y la fauna local. En la ladera oeste de la montaña, se puede admirar una antigua cantera abandonada, de la que se extraía el famoso mármol rojo de Sassetta, mientras que, siguiendo el recorrido, se puede hacer una pausa restauradora para admirar el pueblo medieval desde una posición particularmente sugestiva. A lo largo del camino también es posible visitar el Museo del Bosque, un recorrido temático instalado en un antiguo secadero, donde se pueden recorrer los momentos de la vida cotidiana de hombres que durante siglos han habitado estos lugares trabajando como carboneros. En el viaje de regreso recorremos un tramo de la ruta 101 hasta la señalización para Sassetta.