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Gran travesía de la isla de Elba
Una increíble caminata entre el cielo y el mar en la isla del emperador
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70 km
Duración
4 días
Difficoltà
Fácil

Cuenta la leyenda que cuando Venus, diosa de la belleza y del amor, emergió de las olas del mar Tirreno, se rompió la espléndida diadema que llevaba alrededor del cuello y siete gemas preciosas cayeron al mar, transformándose, por metamorfosis divina, en islas. Así nacieron Giglio, Capraia, Gorgona, Pianosa, Giannutri, Montecristo y Elba.

En la isla más grande del archipiélago toscano, el ambiente mediterráneo se funde con un entorno natural de gran variedad, donde el granito, la piedra caliza, los bosques que se pierden hasta donde alcanza la vista y el fresco aire de la montaña, crean un cóctel único de naturaleza e historia. Elba también esconde un tesoro precioso bajo tierra: de hecho, las minas de hierro y pirita estaban entre los yacimientos de hierro más antiguos explotados en el mundo y han colocado a la isla, durante siglos, al centro de las rutas, por sus inagotables recursos minerales, codiciados por las más grandes potencias europeas. La actividad minera en la isla ha continuado durante más de dos milenios, y terminó definitivamente en 1981 con el cierre de la última mina, la Galería del Ginevro.

Elba es una isla para caminar, posee un magnífico desarrollo costero de 147 km entre acantilados, playas y calas. Pero además de su belleza marina, Elba cuenta con un importante patrimonio medioambiental, caracterizado por una exuberante vegetación que la sitúa entre las islas más verdes del Mediterráneo. Y gracias a este precioso patrimonio natural, es el destino ideal para excursiones que combinan el placer de descubrir la belleza natural con el de conocer la historia milenaria de las civilizaciones más importantes del Mediterráneo.

La Gran Travesía de la isla de Elba es una ruta de senderismo, considerada una de las más bellas de Italia, que tiene lugar principalmente en la cresta y que se puede recorrer en cuatro o cinco días o incluso en etapas individuales.

Permite acercarse a todos los ecosistemas de la isla y a su patrimonio natural, desde la costa hasta el bosque, para llegar a la cima del Monte Capanne, a más de 1000 metros sobre el nivel del mar, desde donde se puede admirar una de las vistas más fascinantes que ofrecen las montañas italianas. 

La ruta se desarrolla en la cresta de la cordillera de Elba, con vistas a los cuatro lados de la isla, que permiten admirar infinitos panoramas de Córcega, el archipiélago toscano y la península italiana, descubriendo las maravillosas floraciones de la maquia mediterránea.


PRIMER DÍA
El extremo oriental
Marciana, Monte Capanne
Marciana, Monte Capanne - Credit: Shutterstock.com / Paolo Querci

Desde Cavo, caminando entre plantas de jara y romero, subimos hasta la cima panorámica del Monte Grosso (348 m), donde se encuentra todavía una atalaya bien conservada, utilizada por los soldados durante la Segunda Guerra Mundial ("El semáforo"). Descendemos para cruzar el Valle delle Fiche y después ascendemos de nuevo hasta el Monte Strega (425 m), desde cuya cima se pueden ver las minas de hierro que quedan más abajo. Caminando por la cresta se llega al tercer pico: Monte Capannello (406 m), punto de observación privilegiado sobre el Río Elba y las bahías de Bagnaia y Nisporto. Después del pinar de las Panche, nos espera el pico más alto de la etapa: Cima del Monte (516 m), donde se puede dominar toda la parte oriental de la isla. Superada la llanura de la Principessa (sitio arqueológico), desde el Monte Castello (389 m) se puede observar el Valle de Monserrato y Porto Azzurro al que se puede llegar caminando entre olivares y viñedos.

SEGUNDO DÍA
Cumbre Central
Porto Azzurro
Porto Azzurro - Credit: Shutterstock.com / Balate Dorin

Desde el pueblo de Porto Azzurro, dominado por la fortaleza San Giacomo del siglo XVIII, se prosigue con la subida del valle del Botro. En Capo Galletti se atraviesa el Valle de Buraccio hasta llegar a los viñedos de Casa Marchetti. Al llegar al panorámico Monte Orello (377 m), con fortificaciones militares, descendemos a través de un antiguo bosque de alcornoques, hasta llegar a "Fonte agli Schiumoli o Fuente de las espumas" y Passo di Colle Reciso (200 m). Desde el Poggio del Molino a Vento (288 m), el sendero sube a los montes Barbatoia (368 m), San Martino (360 m) y Tambone (377 m), este último con una de las vistas más bellas de Elba. El camino desciende en dirección a Marina di Campo para terminar la excursión en su hermosa playa de arena blanca.

TERCER DÍA
El pico de Elba
Bahía de Marina di Campo, panorama
Bahía de Marina di Campo, panorama - Credit: Shutterstock.com / Mauro Piccardi

Desde Marina di Campo se cruzan los callejones empedrados, se toma el carril de Le Piane y después de pasar por las canteras de granito, activas todavía, se llega al molino de agua de Moncione (366 m). Aquí destacan las antiguas canteras de granito de la época romana. Dejando Vallebuia a la derecha, se sube hacia un gran monolito de granito: Pietra Murata (548 m). Desde "Le Macinelle" (600 m), se llega al "Colle della Grottaccia" (645 m) y al Quadrivio delle Filicaie (870 m): desde Monte Capanne (1019 m) se puede admirar la isla en su totalidad. Ahora se desciende hacia el norte entre grandes losas de granito hasta la Sella del Ferale (620 m) y finalmente hasta los callejones de Poggio (350 m).

CUARTO DÍA
La antigua vía de comunicación
Costa y pueblo de Pomonte
Costa y pueblo de Pomonte - Credit: Shutterstock.com / Paolo Querci

Desde pueblo de Poggio cruzamos un castañar hasta la ermita benedictina San Cerbone (531 m), atravesamos todo el valle de Pedalta y llegamos al sendero del Vía Crucis que une el pueblo de Marciana al Santuario de la Madonna del Monte (m 630). Desde este lugar de fe continuamos hacia un mirador habitado en tiempos prehistóricos: Masso dell'Aquila (634 m), que domina toda la costa norte de Elba. Ahora se desciende hacia el pequeño manantial de Bollero y, siempre caminando a la sombra de los castaños, se sube a Troppolo. Tomando la dirección de Pomonte llegaremos a la Tierra (600 m) y comenzaremos el descenso hacia el Valle de Pomonte, donde pasearemos acompañados por los viñedos en terrazas - casi completamente abandonados - hasta llegar al pueblo de Pomonte.