Photo ©Kinzica Sorrenti
Capraia
Matorral mediterráneo, un mar cristalino y antiguos senderos: unas vacaciones en la naturaleza del Archipiélago Toscano

Llegar a Capraia significa desembarcar en una lugar incontaminado y salvaje, cuyo pueblo es un verdadero rincón de paraíso fuera del tiempo. La isla de Capraia, que desde el 1996 forma parte del Parque Nacional del Archipiélago Toscano, es la meta ideal para una escapada romántica o para los amantes del mar, que aquí tendrán la oportunidad de disfrutar de su pasión entre el buceo, esnórquel y paseos en barco y podrán descansar en deliciosas calas o playas acogedoras y encantadoras.

Los griegos bautizaron la isla alrededor del año 1000 A.C. como Aegylon, que significa "lugar de cabras". El nombre Capraia, del latín Capraria, deriva a su vez del etrusco  capra, que, contrariamente a lo que se podría pensar, significa roca. Aunque la asonancia sugiere algo más, la etimología de la palabra alude al origen volcánico de la isla y a su naturaleza escarpada y rocosa.

El terreno lávico, que antes estaba cubierto por un espeso manto boscoso, actualmente presenta una vegetación arbustiva, típico del matorral mediterráneo. Adentrándose es fácil quedarse atrapado por el aroma de mirto y ser atraídos por los coloridos frutos del madroño. La vegetación está formada principalmente por pinos, encinas, adelfa silvestre y algunos alcornoques.

Saqueada en varias ocasiones, la isla muestra signos de los asaltos en la obras de fortificación construidas en la época de la dominación genovesa, como el fuerte San Giorgio y la torrecilla Bagno.
El camino de San Leonardo, de origen romano, fue usado durante esos siglos como un sendero secreto para comunicar el puerto con el pueblo, escapando así de las incursiones de los piratas. Hoy en día es perfecto para un vigorizante paseo inmerso en el aroma del matorral mediterráneo mientras se contempla un panorama espectacular.

En la plaza principal del pueblo se puede admirar la Iglesia San Nicola, que todavía alberga una estatua de madera dedicada al santo, que fue recuperada del mar. Dejando atrás el pequeño puerto de Marina di Capraia, nos adentramos en los campos y las tierras cultivadas de las granjas locales que producen mermeladas, conservas, aguardientes, quesos, miel y vino.

Por último, hay muchos itinerarios de senderismo que conducen al descubrimiento de paisajes impresionantes, reliquias históricas (como el ex Penal Agrícola, ahora abandonado desde el 1986) y bahías secretas. Por ejemplo, Cala Rossa, en la punta de Zenobito, es conocida por sus aguas claras y limpias donde se puede también llegar en barco.

Capraia tiene algunas características ambientales similares a aquellas de las otras islas del Parque del Archipiélago Toscano. Elba, Pianosa, Giglio, Montecristo, Giannutri y Gorgona son el hábitat preferido de las aves de presa: de hecho, hay cernícalos, águila ratonera y halcones peregrinos.

La Isla de Elba, la más grande de Toscana, además de permitir la observación de aves, se pueden organizar vacaciones para todos los gustos. Para conocer más sobre la historia minera de la isla, te recomendamos visita a bordo de un jeep el Parque de Rio Marina, caracterizado por cráteres de plata y antiguos talleres de elaboración de cuarzo y mármol.

Las calas de Marina di Campo y el fondo marino a lo largo de Portoferraio son ideales para los deportes a orillas del mar: desde las inmersiones en el azul profundo, pasando por el kayak para explorar las costas, hasta la vela y la tabla a vela para los más aventureros.

El evento más famoso de Capraia es sin duda la Feria de la Pota común, que se celebra cada año en noviembre. En realidad, el evento se divide en dos momentos principales: la competición de pesca de pota común y la feria en sí, con puestos de comidas y vinos.

El Palio Marinero del Archipiélago Toscano forma parte de una larga tradición que también involucra a la Isla de Capraia. Para la ocasión, las tripulaciones de las islas toscanas compiten en barcos con remos entre los meses de agosto y septiembre.

En primavera y otoño llega a Capraia el Festival de la Caminata, o bien, citas y excursiones que permiten descubrir la belleza de la isla a pie, en compañía de guías especializados.

La isla de Capraia es conocida por la bondad y excelencia de sus quesos de cabra, frescos y maduros. De hecho, los romanos llamaron a la isla "Capraia" precisamente porque estaba (y está) habitada por cabras. Otro producto típico de la zona es el néctar de Capraia: una miel de flores silvestres con una fragancia ligeramente floral.

Las potas rellenas y platos a base de pescados son las recetas favoritas de las personas del lugar, aunque no faltan las delicias a base de "sammola", una planta bulbosa que se puede comer como el ajo doméstico.