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Castell’Azzara
Un pueblo medieval antiguo entre Amiata, Val d'Orcia y Crete Senesi

En las laderas del Monte Civitella y sus bosques se encuentra Castell'Azzara, el centinela sudeste de Amiata. Su nombre parece derivar de haberlo ganado en un juego de dados (a Zara) por Bonifacio de los Aldobrandeschi.

Dante en el Purgatorio casi parece describir la incredulidad de aquellos que perdieron un castillo en el terceto de apertura del VI canto: Cuando se inicia el juego de la Zara / el que pierde permanece dolorido / repitiendo los tiros, y triste aprende. Más allá del modo por el cual llegó a ser de propiedad de los Aldobrandeschi, la zona fue frecuentada desde el año Mil antes de Cristo, cuando la gente de Umbria vivía aquí, seguidos por los Etruscos de Sovana que subieron para extraer el cinabrio del cual obtenían el mercurio. 

Qué puedes ver en Castell'Azzara

Los dos fuertes que defienden el Monte Civitella son de fundación de los Aldobrandeschi, mientras que la primera mención del pueblo fue en el 1216, cuando su condado se dividió en cuatro partes.

Se aconseja visitar a pie el núcleo más antiguo del pueblo, característico por sus calles empinadas y sinuosas. Sugerimos ir a la Iglesia San Nicola, antigua y reconstruida varias veces, que conserva en su interior una bella pintura del siglo XVII de la escuela de Siena; y a aquella de la Madonna del Rosario que conserva varias pinturas de los siglos XVI y XVII.

Frente a la Iglesia San Nicola, en el punto más alto del pueblo, se encuentra el Fuerte de Castell'Azzara, construido por la familia Aldobrandeschi en el siglo XIII, que su propietario casi ininterrumpidamente hasta el 1439. Luego fue heredado por los Sforza, junto con todo el condado de Santa Fiora.
Modificado respecto a sus orígenes, hoy es un edificio de dos pisos flanqueado por la Torre del Reloj.

En los alrededores

Cerca de Selvena, a pocos kilómetros de Castell'Azzara, en la cima de una montaña, se encuentra la Fortaleza Silvana, un antiguo castillo de los Aldobrandeschi y un lugar estratégico para controlar las cercanas minas de cinabrio. De los restos del Fuerte Silvana se puede admirar una hermosa vista del pueblo Selvena y las diversas minas abandonadas, así como los bosques que cubren las laderas del monte Civitella y de otras colinas de la zona.

En Castell'Azzara se encuentra también la Villa Sforzesca, una imponente villa campestre construida en el 1580 a instancias del Cardenal Alessandro Sforza. El complejo, recientemente restaurado, conserva portales, escudos y restos de fortificaciones. El paisaje a su alrededor es el ya conocido e inconfundible de Crete Senesi.

Los amantes de la naturaleza no deben perderse una visita a la Reserva Natural del Monte Penna, un área protegida establecida en el 1996 en el lado sudoriental de la Montaña Amiata y casi totalmente cubierta de bosques de fresnos, hayas y robles. En la Reserva se pueden observar aves como águila ratonera, cárabo común y el búho, pero también se pueden ver zorros, puerco espines, jabalíes, corzos, comadrejas, mofetas, garduñas y martas.

En las calizas de  Poggio delle Forche se abre la Gruta de Sassocolato (o de Bacheca), una cavidad natural tectónico-marino-kárstico utilizada en el pasado como teatro de importantes exploraciones espeleológicas. La gruta fue cerrada en el 1995 para proteger una importante colonia de quiróptedos, y ahora puede ser visitada (sólo en verano, cuando las molestias a los animales son menores) con la ayuda del Grupo Espeleológico "El Oso" de Castell'Azzara.

Eventos

Con la Fiesta de la Trufa de Verano, en julio, Castell'Azzara celebra uno de sus productos simbólicos.
El programa incluye numerosos eventos gastronómicos para conocer y probar este manjar, incluyendo un día en busca de trufas de verano entre los bosques de Monte Penna, obviamente con una cena a continuación.

Platos y productos típicos

El territorio de Amiata es una zona rica en productos forestales naturales, como setas, trufas, fresas y frambuesas.
En particular, Castell'Azzara es considerada la capital de la trufa de Maremma y en sus bosques se puede encontrar tanto la trufa blanca, más rara y cara, como la variedad marrón.  

Además, no debes perderte Topi di Castell'Azzara, uno de los típicos dulces festivos: medias lunas de pasta de hojaldre, rellenas de nueces, miel, canela y cáscara de naranja. El sabor es similar a aquel del tradicional crocante, pero con una consistencia más blanda.