Terricciola
Calles y pasadizos encantadores entre interminables hileras de viñas

Terricciola es un antiguo pueblo de origen etrusco en el valle Era. Sus colinas dan preciosos frutos, las hileras de viñas que las cubren la han convertido en una auténtica tierra de vino. El placer de saborear esta bebida entre estas colinas ha sido demostrado desde el período helenístico y nos lo cuentan los atuendos funerarios encontrados en las antiguas tumbas de esta zona. Aún hoy, la producción hace de esta zona una meta para los conocedores y los apasionados golosos.

La historia de Terricciola viene desde lejos y así lo demuestran los hipogeos de toba, construidos por los etruscos y aprovechados por la gente del lugar como almacenes de cereales y vino. En tiempos más recientes, el pueblo ha sido disputado entre los Obispos de Volterra, Pisa y la República de Florencia. Por mucho tiempo fue una localidad dividida a mitad, como todavía recuerda el escudo municipal, con mitad cruz de Pisa y mitad lirio florentino, pero ya ahora, en el corazón de las tierras de Pisa.

Fuera del centro histórico, bastante cerca, hay edificios importantes. Andando hacia Chianni se encuentra el Santuario Madonna di Monterosso, un antiguo castillo de guardia con un pórtico del siglo XIX. Luego se hallan las pequeñas y encantadoras aldeas de Soiana y Morrona, la primera con un importante campanario barroco de Bellincioni y la Parroquia Pitti y la otra con la conocida Abadía Camaldolese, cuya propiedad ha sido contendida a lo largo del tiempo entre condes, monjes y obispos debido a la enorme riqueza que provenía de sus tierras, donde la cosecha siempre fue abundante.